La esencia
Esta casa ya estaba aquí
Soy Neus. Mi bisabuelo, Joan Palerm, levantó esta casa a finales del siglo XIX. Cuatro generaciones después, seguimos aquí. Desde 2006 la compartimos con quien quiera conocerla.


El nombre
Por qué se llama así
Muchos me habéis preguntado por qué se llama Sa Vinya d'en Palerm.
Sa Vinya es la viña que hay frente a la casa, la que acabáis de ver. Tiene más de cincuenta años. Palerm es el apellido de mi familia paterna, la que ha vivido y trabajado esta tierra. Elegir este nombre fue nuestra manera de honrar a quienes estuvieron antes que nosotros.
Durante años mi padre hizo con esa uva su propio vino. Hoy, por su edad, la mayor parte se vende a gente que hace el suyo, y nosotros guardamos un poco para seguir haciendo el nuestro.
Ocho hectáreas
La tierra
Las primeras escrituras de la casa son de finales del siglo XIX. Desde entonces esta tierra ha estado en mi familia, y mi familia ha vivido de ella: mis bisabuelos y mis abuelos fueron agricultores, en una Ibiza que todavía vivía de la tierra y del mar.
El cambio llegó en los años sesenta, con el turismo. Muchas familias de la isla, la mía también, pasaron a trabajar en él. Pero la finca no se dejó.
Seguimos cuidando las higueras, los algarrobos, los almendros y los olivos. Tenemos ovejas y gallinas, que andan sueltas por el campo. Hubo un tiempo en que también había vacas y cerdos.
El agroturismo fue idea de mi padre: una manera de que la finca pudiera mantenerse.

Mi padre, entre mis abuelos.
Joan Palerm
La casa
La levantó mi bisabuelo, Joan Palerm. Mi abuelo se llamó igual, y mi padre también.
La casa antigua se conserva casi como era: las paredes, la distribución, las vigas de sabina ibicenca. Una ventana se agrandó; las pequeñas de la parte de atrás siguen como estaban.
Las cinco habitaciones se hicieron donde estaban los corrales y los almacenes. S'Olivera era la vaquería y conserva sus paredes de piedra. Las vigas de las habitaciones también son de sabina, pero traída de la península: en Ibiza está protegida y hace muchos años que no se puede cortar.
No quisimos recrear una casa tradicional. Quisimos conservar la que ya teníamos.

Joan Palerm, mi bisabuelo.
De la finca
El desayuno
Una parte de lo que cultivamos llega al desayuno.
Las mermeladas las hacemos con los higos, las naranjas, los albaricoques y los membrillos de la finca, según la temporada. El aceite de oliva es nuestro. Los tomates y el zumo de naranja, también. Los huevos son de nuestras gallinas, y en verano hay sandía y melón.
El kéfir lo hacemos cada día y lo servimos en vasos pequeños.
El agua viene de una perforación propia. En Ibiza es un bien escaso, y os pedimos que nos ayudéis a cuidarla.

Quién la cuida
Nosotros
Cuando digo nosotros hablo de tres personas: mi padre, mi madre y yo.
Mi padre cuida la finca y la viña. Mi madre, los jardines. Yo os recibo.
Intentamos continuar lo que otros empezaron: cuidar la casa, los árboles y la tierra, para que esto siga siendo, antes que nada, un hogar.

Mi padre y su nieta.
Ibiza Savinya Healings
Otra forma de cuidar
Mi familia ha cuidado siempre la tierra. Yo he añadido otra manera de cuidar, esta vez a las personas.
Se llama Ibiza Savinya Healings. Estudié chikung en Barcelona y me he examinado varias veces en China. La terapia de sonido con cuencos tibetanos la aprendí de un maestro tibetano en Dharamsala. La mayoría de las sesiones las imparto yo; para el masaje cuento casi siempre con profesionales. No van incluidas en la estancia. Están para quien las quiera.

La encina, junto a Sa Bellotera.
Neus
La casa abre de abril a octubre.
Detrás de este botón estoy yo. Os contesto en menos de 24 horas.